VIAJANDO A RASDHOO, MALDIVAS CON BEZZ DIVING

Mi espalda y mis piernas parecen más contentas que yo, tras horas de lectura, películas que jamás vería, intentos fallidos de cabezaditas, paseos hasta el baño y miles de suposiciones sobre mi próximo viaje… ¡Por fin!… ¡¡La megafonía del avión avisa la llegada en 20 minutos al aeropuerto de Male!! Rápidamente me cambio la ropa de invierno que me hizo falta horas atrás y me calzó la ropa más cómoda y liviana que tenía en mi mochila. Y es que ya me avisaron del calor y la humedad de estas islas. ¡¡Ahora sí!! Reviso mi pasaporte, los billetes de vuelta (tendré que enseñarlos en el primer control de inmigración), mi reserva de alojamiento en Rasdhoo y un boli a mano para rellenar el formulario de entrada en el país que me harán rellenar en el aeropuerto, –y que por supuesto tendré que esperar a que alguien termine con el suyo porque obviamente nunca hay para todos…– ¡¡¡Los pequeños detalles marcan la diferencia!!! Por eso elegí Bezz Diving Maldivas 😉

Salgo del pequeño aeropuerto de Male para dirigirme al Speed Boat (lancha rápida) que me llevará hasta Rasdhoo, no soy muy bueno orientándome y decido preguntar a un trabajador del aeropuerto el lugar donde se cogen los ferrys y, cómo no, estaban justo a la salida. Tomo asiento y me asombro de la velocidad a la que navegan los maldivos, comparándolo con lo tranquilo que se toman el resto de cosas… Así que, en tan sólo una hora, llego a mi destino de buceo.

Casi no me dio tiempo a fotografiar los delfines que malabareaban con la proa de nuestro barco, dejando un marco incomparable con las islas que veo durante el trayecto. Y es que sí, esto es un paraíso… y sobre todo para los fanáticos del buceo como yo. Y es que veo muchos vida a bordo (barcos de lujo preparados solo para buceadores), pero esta vez elegí bucear con Bezz Diving Maldivas por ser un centro de buceo en una isla local, el cual ya conocía de mi paso por Malta, donde he buceado con ellos varias veces, impulsado principalmente por las buenas críticas que tiene en Google y Trip Advisor. Son instructores que hablan varios idiomas (español entre otros) y seamos honestos… el precio low cost es otro de los motivos. Así que me suenan las caras de los que me están esperando en el puerto de Rasdhoo y algunas caras sonrientes nuevas de la gente local, que se prestan a llevar mi equipaje al alojamiento, donde me reciben con un pequeño refresco… pequeños detalles…

Lo primero que percibo es la tranquilidad de esta isla, la naturalidad con la que los locales nos aceptan, y lo poco que tardamos en atravesar Rasdhoo y es que sólo son 500 metros de largo y ancho… ¿Para qué más…? Otra cosa que me llama la atención es que hay una imponente mezquita, y algunas mujeres llevan velo cubriéndose la cabeza, así que pregunto y, en efecto, son musulmanes. Me intereso por sus normas y costumbres y me informan de que en la Maldivas no se puede ir sin camiseta, ni las mujeres en bikini salvo en la playa habilitada para el baño; tampoco venden alcohol ni cerdo, aunque me dicen que no me preocupe, las barbacoas de pollo, búfalo y pescado harán olvidarme del resto… Otra cosa que me llama la atención es que ¡¡no hay asfalto!! ¡¡Es todo arena!! Y los edificios no se levantan por encima de las palmeras… una vez más me hago la misma pregunta… ¿para qué más?

El alojamiento me sorprende, ya que el precio es low cost, imaginaba otra cosa… Sin embargo me encuentro con una habitación limpia y acogedora con una cama cómoda, baño propio, aire acondicionado, televisión, WI-FI y una pequeña nevera… ¿¿¿para qué más??? Ni siquiera deshago la maleta cuando me dirijo al centro de buceo que está a tan solo a 50 metros, eso sí, me harán falta un par de días para orientarme ya que todas las calles parecen iguales…

El centro de buceo también me sorprende, es enorme y decorado con todo lujo de detalles: zona amplia con sofás, zona húmeda para limpiar los equipos de buceo, separada de la sala de compresores, con tanques de aluminio. (DIN Pero mi vista se va a la pantalla de televisión, donde los vídeos de la vida marina en Rasdhoo hacen que mi boca se quede entreabierta y mi ritmo se acelere, estoy impaciente por verlo con mis propios ojos… ¡¡¡así que al lío!!! Relleno unos formularios y me toman mis tallas, dándome a probar todo el equipo que me hacía falta, me explican el plan de inmersiones para mi semana de buceo, asignándome un instructor y compañeros de buceo de mi nivel. El instructor se esfuerza por darnos un buen briefing, pero mi cabeza ya está a unos cuantos metros bajo el agua… Montamos los equipos de buceo y nos subimos al barco que nos llevará a nuestro punto de buceo, y es que no tardamos más de 10 minutos en saltar al agua. Antes de ponerme la máscara y poder ver lo que me espera, percibo que el agua está a casi 30 grados!!

 

Tengo que limpiar la máscara dos veces, ya que la primera vez no daba crédito a lo que mis ojos estaban viendo!!! Pero no, mi máscara estaba perfecta anteriormente… Lo que estoy viendo y sintiendo es lo que siempre fantaseaba al ver los documentales en el sofá de mi casa. Así que espero a la señal del instructor y desciendo lentamente dejándome llevar por el ritmo del océano, mis primeras respiraciones son rápidas, y es que nunca había sentido el océano en todo su esplendor, con sus corrientes, el ajetreo de los pequeños peces coralinos que se asustan al ver mi sombra y se cobijan bajo los pequeños techos que forman la gran variedad de coral, los que no se asustan son los bancos de barracudas, atunes, rayas águila, tortugas, napoleones, morenas que me vigilan desde la tranquilidad de sus cobijos asomando solo la cabeza… No he cruzado los 15 metros cuando aparecen los primeros tiburones!!! Puntas negras, punta blanca, gran gris de arrecife, zorros, leopardo… y es que no es sólo que no se asustan, es que su forma de moverse te hace darte cuenta de quiénes son realmente los que mandan ahí abajo; pero percibo que son buenos anfitriones, me transmiten confianza y me siento bien recibido por ellos, pensaba que sabía todo sobre la vida marina tras tantos y tantos documentales, pero ahora que los tengo enfrente me doy cuenta que son unos perfectos desconocidos… Mi cuello no da a basto, y es que no paro de ver cosas fascinantes a cada segundo que buceo en estas aguas.

Mi manómetro me avisa que es hora de subir, aunque intento alargarlo como aquellos minutos que arañábamos cuando sonaba la sirena del recreo para volver a clase… No pasa nada, subimos al barco después de una parada de seguridad gobernada por las corrientes que nos mecen a su capricho por los canales de las grandes Islas Maldivas. Un trago de agua y con unas piezas de fruta comentamos eufóricos como ha sido el buceo, no me he dado cuenta que ni siquiera me he quitado el lastre, sólo estoy impaciente por volver a saltar!!

Después de unas grandísimas inmersiones, aclaro mi equipo y me voy rápidamente a ver los vídeos que he grabado, mientras como algo para reponer fuerzas. Como siempre después de bucear y comer quiero echarme una pequeña siesta, así que me dirijo a la playa para dormir un ratito a la sombra de las palmeras, despertándome sólo por el partido de volleyball que Bezz Diving improvisa todas las tardes… Me alegro de ver que no soy el único que no ha jugado a esto en su vida… el partido acaba justo antes de atardecer, donde todos nos sentamos en la orilla a ver el sol desaparecer tras la isla de Kuramathi.

Ya es de noche y estos de Bezz Diving están pensando preparar una barbacoa!!! Una vez más… ¿para qué más?
Con el estómago lleno y sentado alrededor de las brasas, reflexiono sobre lo que disfruto conociendo gente tan diferente en cuanto a cultura, nacionalidad, edad, oficio… pero con una gran pasión que nos une: el amor y el respeto por la naturaleza y que compartimos la misma pasión por el buceo, por el cuidado del océano…

Intentamos arreglar el mundo entre risas, ilusionándonos esperanzados de ver gente que cree en un mundo mejor… Y es que no llevo ni 20 horas aquí y parece que siempre ha sido mi sitio, mi gente. Vine solo pero me siento más arropado que en el ajetreo de la ciudad, donde miles de personas se cruzan delante de mí pero no levantan la cabeza de sus pantallas móviles (quizá estén viendo mis vídeos de Maldivas…) Y es que aquí no tiene sentido perderte ni un sólo segundo de esta experiencia en Rasdhoo, paraíso del buceo en las Islas Maldivas con Bezz Diving!!!